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El concepto PassivHaus es un estándar que se otorga a edificios sostenibles y confortables con consumo casi cero que son capaces de aunar criterios de hermeticidad, aislamiento, ausencia de puente térmico, ventilación mecánica controlada con recuperación de calor y ventanas de altas prestaciones.

Aunque esta filosofía constructiva está muy extendida en Europa, el número de inmuebles certificados en nuestro entorno ronda el centenar, y Egoin ha sido protagonista junto con la empresa Iguar en la construcción del  primer edificio de vivienda residencial colectiva del noroeste de España construida con madera contralaminada (CLT) que obtiene esta certificación.

Se trata de un inmueble de 1.600 m2 diseñado para albergar 20 viviendas protegidas y trasteros, ubicado en la localidad asturiana de Muros de Nalón. Debido al carácter protegido de este edificio, su diseño busca reducir al máximo las necesidades de climatización y los costes energéticos sin renunciar al confort.

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Según explica Emilio González Buelga, jefe de Obra de la empresa Iguar, para conseguir este objetivo y dotar al edificio de un carácter singular, los promotores decidieron recurrir a Egoin “por su solvencia y calidad”, y a sus soluciones de madera contralaminada (CLT) que aceleran la ejecución de la obra y minimizan la presencia de puentes térmicos.

“El edificio ha constituido un reto por su novedad porque es una obra ejecutada prácticamente en seco, combinando diferentes tipos de madera tanto para estructura como para recrecidos y techos”, explica González Buelga. A estos retos se han sumado los requerimientos del estándar Passiv en materia de hermeticidad, que se han conseguido gracias a la combinación de cintas de sellado herméticas con el panel contralaminado.

Tanto la orientación como las características del proyecto se han definido con un objetivo: aprovechar al máximo los recursos climáticos y minimizar el consumo energético. De esta manera, los técnicos han optimizado el aprovechamiento de la luz dotando a todas las viviendas de estancias orientadas al sur que consiguen ganancias solares durante los meses de invierno.

Esta disposición se ha complementado con un patio ajardinado central, que se configura como una gran área de relación vecinal, en torno al cual se ubican los cuatro cuerpos que definen el edificio y las pasarelas de acceso a las viviendas.

Y si el aprovechamiento energético en máximo en invierno, durante el verano el edificio es capaz de reducir el sobrecalentamiento solar mediante una disposición de volúmenes que permite a las viviendas recibir una ventilación cruzada mientras los huecos al sur quedan protegidos por lamas exteriores durante este periodo.

El protagonismo de la madera en esta edificación es patente en la estructura del edificio, que está compuesta por paneles de madera CLT de 950 mm de espesor en la fachada y de 165 mm en los forjados. Además de las ventajas medioambientales que el uso de este material ha generado, con un ahorro significativo de emisiones de CO2, esta configuración ha conseguido acelerar el proceso constructivo y dejarlo reducido a 14 meses. La inauguración está prevista para el primer semestre de 2020.

 

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