Dos nuevas pasarelas de CLT en Mallabia y Deba para ‘cruzar’ el Camino de Santiago

Desde que se descubrió la tumba del apóstol Santiago en el siglo IX se ha producido una ola de peregrinaciones que ha contribuido a configurar la ruta más antigua y concurrida de Europa, plagada de puentes en todo su recorrido. A lo largo de la historia, reyes, nobles y gobernantes han construido decenas de viaductos por todo el Camino de Santiago para ayudar a los peregrinos a salvar los cursos de agua que lo atravesaban y a completar los más de 700 kilómetros de su trazado. El espíritu que entonces ayudó a estos fieles en su travesía continúa vigente hoy en día, aunque el paso de los siglos, además, ha sustituido los ríos por autopistas y priorizado la comunicación entre los vecinos.

Estas ideas son las que han inspirado la construcción de dos pasarelas en los municipios de Mallabia y Deba, que han sido ejecutadas con soluciones de madera laminada y contralaminada de Egoin. El objetivo del primer proyecto, promovido por el Ayuntamiento de Mallabia, consistía en habilitar un paso elevado para peatones y animales en el alto de Trabakua, sobre la carretera BI-633, que permitiera, por un lado, comunicar dos barrios de la localidad vizcaína (Gerea y Goitia) y, por otro, contribuir al desarrollo turístico de la comarca dando continuidad a la ruta del Camino de Santiago por este municipio. Esta pasarela, además, es el resultado de una reivindicación vecinal histórica en la zona.

Desde el punto de vista del diseño, el carácter cubierto y cerrado de los laterales de la pasarela planteaba un “importante reto constructivo y estructural” porque exigía realizar perforaciones a modo de ventanas que podrían complicar la robustez de los tramos, tal y como explica Juan Francisco Gil Ballester, arquitecto de Egoin y responsable de la ejecución del proyecto. Para salvar este escollo, Egoin, que ha desarrollado el proyecto con Bidein Ingenieritza, diseñó las paredes con vigas de madera laminada de gran canto perforadas por los huecos de las ventanas, y utilizó paneles de madera CLT de 120 mm de grosor para construir los tableros del pavimento y del techo, que a su vez estaban perforados para albergar las claraboyas.

Los tramos de la pasarela se sustentaron sobre cuatro pilares de apoyo de 11 metros de altura máxima conformados como torres cuadradas de madera contralaminada (CLT) de 140 mm de grosor. Para proteger el interior de la pasarela del agua, Egoin revistió los paramentos laterales con una fachada ventilada de lamas de alerce, y cerró las ventanas con lunas de policarbonato. El resultado es una atractiva estructura de madera de 125 metros de longitud total dividida en 5 tramos de luces de entre 22 y 25 m, en el que la anchura interior de la pasarela ha quedado fijada en 2,5 m. Para su construcción han sido necesarios 255 m3 de madera laminada y contralaminada de pino radiata y 20 m3 de alerce procedentes de los bosques locales.

Pasarela en el Alto de Itziar

Este proyecto complementa el construido en el Alto de Itziar, en Deba: una plataforma concebida también para salvar la carretera N-634 y dar continuidad al Camino de Santiago. La pasarela tiene una configuración singular, ya que está formada por el tramo que salva la carretera, de 22 metros de longitud, y un gran pilar situado en un cabo que alberga una escalera y que permite salvar el desnivel que existe entre sus dos extremos. Esta solución constructiva ofrece una imagen homogénea, sencilla y elegante, y ha inspirado la construcción de otros proyectos similares gracias a sus elementos diferenciales.

Uno de ellos es la disposición de las barandillas a modo de parrillas compuestas por listones de alerce que revisten los laterales de la pasarela, cierran el volumen de la caja de escalera y dejan pasar la luz al interior del hueco. El tramo principal de la pasarela tiene una longitud de 22 m y una anchura interior de 2,00 m, mientras que la altura de la caja de la escalera supera los 7 m. Esta obra ha requerido un total de 25 m3 de madera laminada de pino radiata y 6 m3 de alerce procedentes de bosques autóctonos.

Pasarela en Bergara

Ambos proyectos constituyen una muestra del expertise de Egoin en la construcción de este tipo de estructuras, entre las que también destaca la pasarela del barrio Mekolalde de Bergara, ejecutada en 2017. Se trata de una estructura ideada por el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana para reducir el riesgo de inundación en la zona y proporcionar un paso seguro y cómodo a los vecinos sobre el río. Realizada en madera de pino tratada con sales de cobre, esta estructura cuenta con 35 metros de luz y dos metros de paso libre, y se ha convertido, al igual que las pasarelas de Mallabia y Deba, en una referencia plenamente integrada en el entorno.