El centro de día de la Fundación Rosa María Vivar se ha convertido en uno de los ejemplos más representativos de las cualidades constructivas y arquitectónicas que ofrece la madera y de la forma en que este material contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente de un colectivo tan sensible como el de las personas afectadas por Alzheimer.

Inaugurado el pasado mes diciembre y con una superficie construida de 1.100 m2, el local es un centro terapéutico de estimulación cognitiva que cuenta con una unidad de memoria y que atiende a más de un centenar de pacientes en la localidad tarraconense de Reus.

Desde su concepción, el estudio GCA Architecs ha buscado diseñar un equipamiento que estuviera perfectamente adaptado a las necesidades de sus usuarios pero que al mismo tiempo permaneciera alejado de la clásica imagen de clínica o residencia geriátrica que habitualmente suelen tener los centros de día.

Gracias a una combinación de soluciones de madera CLT y vigas laminadas de Egoin, el estudio ha conseguido diseñar un centro cálido, sostenible, con amplios espacios y grandes flujos de luz natural, en un entorno natural rodeado de exteriores ajardinados. Un local especialmente preparado para contribuir al bienestar de las personas afectadas por Alzheimer, y plenamente funcional para el personal de apoyo.

Tal y como explica la arquitecta Sofía Oliva, a pesar de que este proyecto es el primero que el estudio GCA diseña en madera, el resultado ha sido “un éxito” porque la madera ha conseguido aportar “la sensación de calidez que queríamos transmitir a los usuarios”. Un éxito al que también ha contribuido su colaboración con Egoin: Empezamos investigando el mundo del CLT con diversas fábricas pero nos decantamos por Egoin por la sencillez en el trato. Desde el primer contacto resolvieron nuestras dudas y nos ayudaron a realizar los cálculos pertinentes”, explica.

Desde un punto de vista formal, uno de los elementos que más destaca de este equipamiento es el hecho de que tanto los muros como los techos están realizados en madera pino radiata vista que otorgan a este material un enorme protagonismo y convierten el centro de día en un auténtico escaparate y en una referencia de diseño.

Sin embargo, este mismo hecho ha sido uno de los retos del proyecto, tal y como explica Sofía Oliva: “Al utilizar la estructura como acabado interior no tenemos falsos techos, por lo tanto todas las instalaciones van vistas”. Por este motivo el estudio se ha visto obligado a realizar un proyecto de instalaciones muy ordenado, con un exhaustivo trabajo de ingeniería en el que ha sido necesario calcular las dimensiones de los pasos de instalaciones para poder perforar los paneles en fábrica antes de llevar los componentes de madera a la obra.

El resultado ha sido un espectacular centro de día erigido en apenas 10 meses (el montaje de la madera se efectuó en menos de un mes) en una parcela de 4.000 m2 situada a las afueras de Reus, junto al Santuario de la Misericordia.

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