Grupo Egoin cumple 30 años especializado en el diseño de soluciones de ingeniería, diseño y montaje para la construcción en madera estructural. Su historia pasa por una apuesta clara por la innovación sin haber descuidado su compromiso con el medio ambiente y su apuesta por la sostenibilidad.

Así se entiende el salto dado en estas tres décadas en las que se ha dado una combinación entre tradición e innovación, de unos orígenes centrados en la reforma de las cubiertas de madera de caseríos y vivienda tradicional vasca, a -sin abandonar su identidad- gestionar toda la cadena de valor en proyectos de edificación de carácter vanguardista a nivel internacional. Una evolución que se ha sustentado sobre un eje central como es la apuesta estratégica por el uso de madera local ‘KM 0’.

“Somos tradición y somos innovación. La apuesta por el uso de la madera local procedente de los bosques cercanos a nuestra sede en el País Vasco ha hecho que mantengamos el compromiso por la sostenibilidad y el medio ambiente con el que nacimos y nos haya impulsado a innovar con soluciones de ingeniería para una construcción cada vez más sostenible”, explica el director comercial de Grupo Egoin, Unai Gorroño.

Una estrategia de acción que Grupo Egoin puso en marcha hace 12 años con la construcción de una planta propia para la fabricación de vigas de madera y CLT con madera local y posteriormente se incorporó una segunda planta en Legutiano (Álava) con la adquisición de la antigua Holtza, actualmente Olatek. En este sentido, Grupo Egoin es actualmente el mayor fabricante de CLT y madera laminada del sur de Europa.

“Fue una apuesta a ciegas. Queríamos reducir las emisiones de CO2 que conllevaba el transporte de madera del extranjero. También queríamos potenciar el valor de nuestros bosques y ser más competitivos en todos los procesos de transformación”, recuerda Gorroño. Hasta entonces, la madera utilizada para la transformación y montaje de vigas procedía casi exclusivamente del norte y centro de Europa, Alemania y Austria principalmente.

En todo este proceso, Egoin tuvo que realizar un fuerte trabajo de pedagogía tanto internamente como en todo su entorno para poner en valor la madera local en su mayoría de pino radiata y alerce, así como coníferas de rápido crecimiento de 30 a 60 años de edad. También se pusieron como reto incorporar las certificaciones de calidad tanto en la gestión sostenible de los bosques, como en las talas y el uso posterior de la madera en la construcción.

“Al comienzo tuvimos que convencer al sector de que la madera local era tan noble como la que provenía de Europa, así como de implantar todas las certificaciones posibles para garantizar el cuidado de los bosques, talas y replantaciones. Un proceso que hoy la sociedad tiene interiorizado, el sector lidera y los profesionales demandan. Un cambio que nos hace mirar al futuro con ilusión ante el incremento de la demanda de la madera local, ‘KM 0’. Hoy nos buscan por esta apuesta”.

“Conseguimos cerrar el ciclo de producción hasta dar con un producto 100% made in Euskadi, local, sostenible y competitivo para la construcción tradicional y para la más vanguardista”, enfatiza Gorroño.

Hoy la mayor parte de la madera utilizada por Egoin es ‘local’, procedente de bosques localizados en un radio de 100 kilómetros a sus plantas de producción, y a su vez responde a un criterio estratégico de sostenibilidad, es decir, como precisa Gorroño, “por cada árbol que corta, se plantan tres ejemplares”. El ahorro en materia de transporte y el ahorro de las emisiones contaminantes de C02 a la atmósfera son algunos de los principales beneficios que reporta esta estrategia. “Gracias a esta apuesta, nos prescriben muchas administraciones públicas, inversores privados y promotores con una sensibilidad por el medio ambiente”, explica Gorroño.

Todo el recorrido que realiza la madera debe estar registrado con certificados de trazabilidad que acreditan no solo la procedencia de la madera, sino que está gestionada a partir de los mencionados criterios de sostenibilidad. En este sentido, cabe destacar que Grupo Egoin cuenta con una de las grandes certificaciones a nivel internacional: el PEFC (Program for Endorsement of Forest Certification), que tiene el objetivo de asegurar que la gestión forestal se realiza de manera ambientalmente apropiada, socialmente beneficiosa y económicamente viable.

Así también, esta tipología de madera permite garantizar un mayor beneficio medioambiental porque apenas se emplean energías fósiles en todo el proceso de transformación. De ahí que el coste energético de la madera ‘KM 0’ también sea más bajo.

Paralelamente, el incremento en la demanda de esta tipología de madera también ha tenido una relación directa con el impulso a una economía más circular. No en vano, varios miles de personas participan directamente en Euskadi en la gestión de los bosques.

Este proceso ha avanzado con la investigación y la implementación de medidas de mejora de la madera a través de técnicas de silvicultura, en lo que afecta a la calidad de las semillas, la altitud, orientación, tipo de sustratos, etc. Las talas cada vez son más controladas y el esfuerzo por la replantación es mayor, lo que ha conllevado también beneficios en materia de territorio ya que  la masa boscosa de Euskadi ha alcanzado el 55% de su superficie.

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