Sostenibilidad, máximo aprovechamiento de materiales, precisión y una implantación respetuosa con el entorno y el medio ambiente. Estas son algunas de las señas de identidad de la casa Sant Julià, un edificio singular realizado en madera de alta calidad y enclavado en plena sierra de Collserola, en el barrio de la Floresta de Sant Cugat del Vallés.

El estudio de arquitectura Saizverdoux buscó la colaboración de Egoin para erigir esta vivienda unifamiliar de 190m2 bajo parámetros de diseño y eficiencia, donde no fuera necesario el uso de hormigón, se minimizara la producción de residuos y se consiguiera una integración perfecta con el entorno arbolado de la zona.

Uno de los responsables de Saizverdoux, Alejandro Saiz, resume las razones que le llevaron a colaborar con Egoin en este proyecto: “En lo estético, la opción por la madera era compartida desde el principio por promotores y arquitectos. En lo ecológico, sostenibilidad y reducción de emisiones de carbono. En lo logístico, un alto grado de precisión, mucho mayor que el de la obra tradicional. Y en lo económico, la ausencia de imprevistos en el coste final respecto al presupuesto”.

Estas expectativas convirtieron el proyecto en un desafío para Egoin, tal y como explica Ibon Ramos, responsable del proyecto en Egoin: “El reto ha sido reproducir en madera el proyecto arquitectónico de una dirección de obra exigente y con las ideas claras de Saizverdoux arquitectos”.

Para conseguir estos objetivos, la vivienda fue diseñada siguiendo un criterio de eficiencia energética capaz de proporcionar un elevado grado de aislamiento gracias a la utilización de carpinterías de madera de altas prestaciones y fachadas y cubierta ventiladas. Todo ello, complementado con otros sistemas de confort ecológicos para la calefacción y el agua caliente sanitaria.

La utilización de elementos de carpintería prefabricados permitió reducir de forma notable la generación de residuos, uno de los objetivos del proyecto, y ese hecho se tradujo en un importante ahorro económico y una sustancial reducción de los plazos de ejecución del inmueble. De hecho, la vivienda descansa sobre una estructura de paneles de madera contralaminada de pino radiata cuyo montaje solo ha requerido tres días, y ese mismo material ha servido también para llevar a cabo particiones y acabados de suelos, paredes y techos.

Tanto el forjado interior como la cubierta se han realizado en contralaminado (CLT) MIX con aislamiento interior, mientras que para los muros exteriores se han empleado CLT estructurales revestidos con aislamiento entre bastidores de madera.

El acabado exterior del edificio ha sido uno de los elementos singulares de la construcción, puesto que se ha diseñado una fachada ventilada de lamas de madera de alerce sin tratar, montadas en taller, que se ha ido oxidando de manera natural con el paso del tiempo. Además de ahorrar tiempo de ejecución, la prefabricación de diversas estructuras ha permitido aprovechar muchos de los elementos de madera sobrante, como recortes de huecos en los paneles y listones de fachada, que posteriormente se han utilizado en elementos como las escaleras interior y exterior, el pavimento del garaje o la puerta de acceso a la parcela.

Todos estos detalles han conferido a esta vivienda un carácter propio, singular, y una integración perfecta en el entorno. La implantación natural de la casa sobre el terreno ha sido uno de los elementos que ha favorecido el sistema constructivo y ha hecho innecesaria la construcción de sótanos de hormigón y de impermeabilizaciones para el garaje.

De esta forma, los promotores han conseguido otro de sus objetivos: que la parcela arbolada sobre la que se asentaba la vivienda permaneciera casi inalterada. Este asentamiento natural requirió una cimentación especial que, en palabras de Ibon Ramos, ha contribuido a que el edificio tenga un carácter diferencial.

El uso de una estructura de madera robusta y de poco peso, y de paredes de CLT que trabajan como vigas permitió diseñar una cimentación especial basada en “una especie de pilotes metálicos tirafondeados al terreno, con un anillo perimetral metálico muy liviano”. Ello permitió elevar la vivienda ligeramente sobre el terreno y encontrar así las mejores vistas del entorno y la orientación perfecta para que la luz del sol penetrara en la vivienda.

El resultado es un inmueble singular que le hizo acreedor de una mención especial en los premios Egurtek 2014 por el óptimo resultado obtenido en la aplicación de la madera local como método de búsqueda de nuevas aplicaciones que aporten valor añadido al proyecto arquitectónico.

FICHA TÉCNICA.
Uso: Residencial.
Ubicación: La Floresta, Sant Cugat del Vallès, Barcelona.
Superficie: 190 m2 construidos.
M3: 70 m3 de madera.
CO2 Acumulado: 56 Tn.
Plazo de ejecución: 2 semanas.
Arquitecto: Sainz Verdoux Arquitectos.
Promotor: Particular.
Cliente: Particular.

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